Los colores difíciles de borrar en un tatuaje son sobre todo el verde, el turquesa, el azul claro, el amarillo y el blanco. El negro y el azul oscuro son los que mejor responden al láser; los verdes piden más sesiones, y el blanco y los tonos piel pueden oscurecerse en lugar de aclararse. Por eso conviene saber qué tinta llevas antes de empezar.
Casi todo lo que se publica sobre eliminación de tatuajes habla del negro, porque es lo más habitual y lo que mejor sale en las fotos. Pero mucha gente llega con un tatuaje de color, o con un negro que lleva detalles en blanco o en amarillo, y la pregunta que trae es otra: si eso también se va, y cuánto le va a costar. Aquí explicamos por qué unos colores se resisten más que otros y qué hacemos cuando aparecen.
Por qué unos colores se van antes que otros
Cada pigmento absorbe una luz distinta
El láser no reconoce el tatuaje: emite una luz de una longitud de onda concreta, y esa luz solo rompe el pigmento que la absorbe. Un color se ve de un color precisamente porque devuelve esa parte de la luz y se queda con el resto. El negro se queda con casi todo, y por eso responde tan bien. Un verde, en cambio, absorbe sobre todo la luz roja, y un amarillo la azul y la verde. Cuanto más claro y más luminoso es un tono, menos energía se queda dentro de la partícula y más le cuesta al pulso fragmentarla.
Casi ningún color es puro
Lo que en el tatuaje parece un azul claro suele ser una mezcla, y muchos tonos pastel llevan blanco dentro para aclararlos. Eso significa que un mismo color puede comportarse de forma distinta según la marca de tinta y cómo la preparó tu tatuador. Es una de las razones por las que no damos por hecho cómo va a responder un color hasta que lo vemos reaccionar.
Los colores que se resisten, uno a uno
La FDA, la agencia sanitaria de Estados Unidos, resume en su guía sobre eliminación de tatuajes que el verde, el rojo y el amarillo están entre los colores más difíciles de eliminar, mientras que el azul oscuro y el negro son los más fáciles. Con matices, es lo mismo que vemos en cabina.
Verde y turquesa
Son los más tercos. Se aclaran, pero despacio, y es habitual que en un tatuaje de varios colores el contorno negro haya desaparecido y el verde siga ahí unas cuantas sesiones más. No significa que no se pueda trabajar: significa que la estimación de sesiones de ese tatuaje la marca el verde, no el negro.
Azul claro
El azul oscuro se comporta casi como el negro. El azul claro y el celeste no, por dos motivos: absorben menos energía y, con frecuencia, llevan blanco en la mezcla. Por eso los tratamos con la misma cautela que el blanco.
Amarillo y naranja claro
El amarillo refleja casi toda la luz, así que al láser le cuesta encontrar dónde entregar la energía. Suele ser el último color en irse, y a veces se queda en un tono muy tenue que cuesta distinguir de la piel. El rojo va a medio camino: suele responder mejor que el verde o el amarillo, aunque la FDA lo cite entre los difíciles, y en algunos tatuajes necesita más sesiones que el negro que lo rodea.
Blanco y tonos piel
Aquí el problema no es que cueste aclararlos, es que pueden reaccionar al revés. Lo contamos en la siguiente sección porque es lo más importante de este artículo.
Cuando la tinta se vuelve negra con el láser
Es el dato que casi nadie publica y el que más conviene saber. Según la misma guía de la FDA, el pigmento de los tatuajes de color piel, de la tinta blanca y del maquillaje permanente puede oxidarse, es decir, volverse negro, cuando se trata con láser. Ocurre porque algunas de esas tintas llevan compuestos que cambian de forma química al recibir el pulso: donde había un blanco o un tono carne, aparece de pronto una mancha gris o negra.
Ese oscurecimiento no siempre tiene arreglo sencillo. A veces la tinta ya oscura responde a sesiones posteriores como si fuera negra, pero otras veces el tono que queda es difícil de aclarar y el resultado final es peor que el punto de partida. Por eso preferimos que lo sepas antes de venir y no descubrirlo contigo en la camilla.
Dónde suele aparecer
En los brillos y reflejos que muchos tatuajes llevan en blanco, en los retoques de color piel que se usan para corregir un trazo o disimular una cicatriz, y en los tonos pastel mezclados con blanco. También en el maquillaje permanente de cejas, labios o ojos, que técnicamente es un tatuaje con tintas de este tipo. Si tu tatuaje tiene algo de esto, dínoslo en la valoración aunque te parezca un detalle.
Qué hacemos cuando vemos estos pigmentos
Lo probamos primero en un punto pequeño del tatuaje y esperamos a ver cómo reacciona antes de tratar el conjunto. Si ese punto se oscurece, lo hablamos contigo y decidimos juntos: puede que convenga trabajar solo las zonas negras y dejar el blanco, o puede que tenga más sentido aclarar lo justo para que tu tatuador lo tape. El resto del proceso lo tienes en la guía de eliminación de tatuajes.
Qué cambia esto en tu caso
Más sesiones, no un tatuaje imposible
Un tatuaje de color casi siempre necesita más visitas que uno negro del mismo tamaño, y el ritmo entre ellas no cambia: de 6 a 8 semanas para que tu cuerpo retire la tinta fragmentada. Lo que sí cambia es el resultado realista. Hay tatuajes de color que se van enteros y otros en los que queda una sombra verde o amarilla muy clara. Te lo decimos en la valoración, no a mitad del camino.
Si lo que quieres es taparlo
Muchas veces no hace falta borrar el color entero. Un verde o un amarillo muy aclarados dejan de ser un problema para un tatuador que va a trabajar encima con tinta más oscura. Lo explicamos en aclarar un tatuaje para taparlo con un cover.
Por qué hace falta verlo en persona
En una foto el blanco y el amarillo casi no se distinguen de la piel, y los verdes cambian según la pantalla. Por eso no damos estimaciones por WhatsApp. En cómo es una valoración contamos qué miramos. Estamos en la avenida de la Hispanidad, en Fuenlabrada, y viene gente de Móstoles, Alcorcón, Getafe, Leganés, Parla y Humanes, y también del centro de Madrid. Puedes pedir hueco en reservar valoración.
Preguntas frecuentes
¿Se puede borrar un tatuaje de colores?
Sí, en la mayoría de los casos se puede aclarar mucho, y a menudo hasta que deja de reconocerse. Lleva más sesiones que un tatuaje negro y el resultado depende de qué colores tenga y de cómo responda tu piel.
¿Qué color es el más difícil de quitar?
El verde y el turquesa son los que más sesiones suelen pedir, y el amarillo el que más tarda en desaparecer del todo. El blanco y los tonos piel son un caso aparte, porque el riesgo no es que se queden, sino que se oscurezcan.
¿Por qué se ha puesto oscuro mi tatuaje después del láser?
Si el tatuaje tenía blanco, tonos carne o maquillaje permanente, lo más probable es que esa tinta se haya oxidado con el pulso. Si te ha pasado en otro centro, ven a que lo veamos antes de seguir tratándolo.
¿Sabéis qué tinta lleva mi tatuaje solo con verlo?
Podemos ver el color, pero no la composición. Por eso, cuando hay tintas claras, hacemos una prueba en un punto pequeño antes de tratar el tatuaje entero. Si sabes qué estudio te lo hizo, también ayuda.

